Erase the Past

Yahoo Noticias 11.04.08

Un programa ofrece a ex pandilleros borrar las huellas de su pasado
4 de noviembre de 2008, 01:27 PM

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Los Ángeles, 4 nov (EFE).- El programa “Borrar el Pasado” da la oportunidad a muchos jóvenes del sur de California que han estado en pandillas de eliminar los tatuajes que se han convertido en una barrera para encontrar trabajo.

El programa comenzó a fines de 1997 en la ciudad de Long Beach por los dermatólogos Bryna Kane y Edward Glassberg, después de que muchas personas, entre ellos ex pandilleros, buscaban eliminar los tatuajes, pero no podían hacerlo porque el tratamiento resultaba muy costoso.
El valor de las máquinas de rayos láser usadas para el tratamiento oscila entre 80.000 y 100.000 dólares. Un tatuaje de tamaño mediano (la tercera parte del brazo) se borra en unas 10 sesiones y cada sesión tiene un costo de 200 a 500 dólares.

“El tratamiento era casi prohibido para ellos”, dijo Glassberg, quien desde que hacía su internado en medicina adquirió la pasión por las máquinas de rayos láser que aprendió a manejar con destreza y hoy es uno de los más reconocidos expertos a nivel nacional.

Glassberg y Kane, quienes trabajan juntos desde hace 19 años, unieron esfuerzos y fondos para adquirir el equipo necesario y buscaron el apoyo de la comunidad para iniciar el programa.
Hasta ahora se ha atendido unos 4.000 ex miembros de pandillas provenientes de distintos grupos étnicos, incluidos hispanos, asiáticos, blancos supremacistas, afroamericanos, las islas del Pacífico y nativoamericanos.

La edad de los jóvenes que se atienden está entre 14 y 25 años. Todos pasan por un proceso de escrutinio efectuado por el Departamento de Policía de Long Beach. También participan en el esfuerzo, personal del Hospital Long Beach Memorial, del Departamento de Parques y Recreaciones .

La misión del programa es ayudar a los ex pandilleros y jóvenes en riesgo a borrar su pasado y poder reinsertarse en la sociedad a través de empleos dignos y/o estudios académicos.
La idea original del programa la tuvo doctora Kane. Desde niña veía cómo amistades de sus padres de origen polaco, sobrevivientes del Holocausto y de los campos de concentración de Auschwitz, usaban camisas de manga larga, incluso con el extremo calor del verano, para ocultar los números tatuados en sus brazos que representaban la crueldad sufrida bajo los nazi.
“Esto era a fines de los años 50 y 60 y la gente lloraba al recordar las crueles experiencias”, comentó.

Esa situación despertó su interés en los tatuajes.

La sesiones se efectúan cada principio de mes y cada tratamiento tiene una duración promedio de 10 minutos, dependiendo de si los tatuajes son caseros o profesionales, del tamaño de los mismos y la parte del cuerpo donde estén localizados.

Antes de iniciar cada sesión los jóvenes se toman de la mano en un círculo de amistad o de sanación simbolizando el fin del pasado y el comienzo de una nueva vida.

Glassberg y Kane tienen planes de expandir el programa “Borrar el Pasado” a otras ciudades y estados del país, pero para ello aseguran que les gustaría desarrollar una coalición a nivel nacional y encontrar patrocinadores para cubrir los gastos necesarios, incluido el costoso equipo de rayos láser.

“Siento que mi autoestima ha crecido, me siento motivada, animada”, dijo Damaris Olaechea, de origen cubano y ex miembro de un grupo punk anarquista de 21 años, al ver que los tatuajes que tiene alrededor de sus ojos van desapareciendo.

Hace un año que ella es parte de “Borrar el Pasado”. Todavía tiene un largo camino por recorrer, pues tiene seis tatuajes más en todo su cuerpo, la mayoría de gran tamaño. EFE

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